Archivo del blog

jueves, 3 de marzo de 2016

3 DE MARZO.

Llegar a clase y encontrarte con una excursión. Me gustan las excursiones a mí tanto como a los alumnos. A ellos les gusta porque "pierden clase". Perder clase...qué triste. Lo cierto es que aprenden muchas cosas fuera de clase. La clase la consideran como ese lugar en el que no aprenden nada que les sirva para la vida.  Quizá se debería cambiar ese tipo de concepción, mediante el trabajo nuestro como docentes. No se puede conseguir que ellos amen algo a lo que están obligados a ir. La obligatoriedad lleva implícita un rechazo, siempre ha sido así y seguirá siendo así.
¿Cómo deberán ser esas clase? Lo primero es saber que hay grupos que no irán a la Universidad y que por su grupo social y cultural no quieren estar ahí. Pero ya que están, deberíamos adaptarnos un poco a su realidad, a lo que aprenderán y no olvidarán de verdad.

Pero por el camino que nos llevaba hasta nuestro destino, hemos aprendido mucho. Somos un
referente para ellos, nuestro comportamiento y nuestros comentarios deben ser enseñanzas para ellos.

La llegada a la Peña Flamenca ha estado marcada por el asombro y descubrimiento por parte de ellos que no sabían que ahí había una Peña Flamenca, con lo flamencos que son ellos. La charla a estado bien pero tras 15 minutos en silencio, ellos ya no podían estar más sentados.

El paseo por los museos ha sido muy ameno ya que se encontraban de pie, andando e interactuando.

La llegada al centro ha estado llena de nerviosismo por volver al centro.

La conclusión a la que llego, es que este tipo de actividades son buenas para el grupo que somos, para conocer su realidad y ampliar sus miras.

- La siguiente clase ha trascurrido entre ejercicios enviados mientras comentaba el examen que teníamos que corregir con alumnos en solitario en mi mesa. Hay alumnos que necesitan un poco de atención individualizada, pero el resto de 28 niños,...